El segundo acto de Encuentro Sevilla tuvo lugar el viernes 6 de marzo a las 20:00 con un diálogo dedicado a profundizar en el lema de esta tercera edición: «¿Mi corazón se ha dormido? No, ni duerme ni sueña. Mira.», tomado de un poema del sevillano Antonio Machado. El encuentro fue conducido por el responsable de Comunicación de EncuentroSevilla, Jesús Ángel Pindado, quien conversó con el sacerdote madrileño Ángel López Blanco para explorar el significado de esta pregunta que atraviesa toda la propuesta del evento.
Al inicio del acto, Pindado subrayó que el lema elegido no es solo un título, sino una invitación personal: preguntarse si el corazón permanece verdaderamente despierto ante la realidad, ante los demás y ante Dios. “Machado nos lanza una pregunta que podría ser también nuestra”, explicó. “¿Está despierto nuestro corazón? ¿Mira de verdad?”.
El diálogo partió precisamente de esa experiencia cotidiana. Ángel López Blanco reconoció que, muchas veces, la vida parece transcurrir con el corazón dormido. “Cuando uno despierta y mira lo que tiene delante, muchas veces no le gusta lo que ve”, afirmó. Ante el dolor, las contradicciones o la incertidumbre, la tentación es cerrar los ojos, evadirse o distraerse. Sin embargo, señaló que, si uno se detiene a escuchar su propio corazón, descubre algo distinto: un deseo profundo de comprender la realidad y de encontrar el significado de la vida. “Nuestro corazón quiere mirar para ver”, explicó. “Quiere entender para qué vivimos y por qué nada parece satisfacer completamente nuestra sed de felicidad”.
Desde el inicio, López Blanco quiso implicar al público en el recorrido de la conversación a través de la música. A lo largo del acto fue introduciendo distintos vídeos de canciones contemporáneas, como Soledad y Perra de Rigoberta Bandini, Never Enough interpretada por Loren Allred y Anyone de Demi Lovato. A partir de estas piezas, el sacerdote fue dialogando con el público para mostrar cómo, también en la cultura actual, aparece con fuerza el grito del corazón humano: el deseo de ser feliz, de ser querido sin condiciones y de encontrar un significado verdadero para la vida. En ese sentido, se abordaron algunas de las inquietudes que atraviesan la vida contemporánea: la dificultad para afrontar el sufrimiento, la búsqueda de una identidad que a veces se construye a través de imágenes o apariencias, o la sensación de insatisfacción que permanece incluso cuando se alcanzan metas o éxitos. Citando al poeta y pensador Giacomo Leopardi, López Blanco recordó que esa incapacidad de quedar satisfechos con lo finito puede ser, en realidad, un signo de la grandeza del corazón humano.
El acto avanzó así hacia la cuestión decisiva: si existe una respuesta capaz de estar a la altura de ese deseo. López Blanco propuso mirar a la figura de Jesús de Nazaret, a quien presentó como alguien que, en el encuentro con las personas, despierta el corazón y lo hace arder de nuevo, como narran los discípulos de Emaús en el Evangelio.
Para concluir, el sacerdote compartió una historia real que conmovió a los asistentes: la carta de Emanuela, una mujer que decidió acoger en su casa durante sus últimos días a Roberta, su peluquera, enferma terminal de cáncer. Durante 21 días, amigos y conocidos se organizaron para acompañarla, cuidarla y rezar juntos cada noche. Aquella experiencia, relató López Blanco, transformó a todos los que participaron en ella. “Han sido los días más hermosos de mi vida”, llegó a decir Roberta antes de morir, agradecida por haber sido acompañada hasta el final.
La historia, marcada por una sorprendente red de amistad y gratuidad, quiso mostrar que ese despertar del corazón no pertenece solo al pasado. También hoy puede suceder allí donde las personas se acompañan y se sostienen mutuamente ante las preguntas más profundas de la vida. “¿Qué vio Roberta en esas personas para elegirlas en el momento más difícil?”, preguntó López Blanco al auditorio. La respuesta, sugirió, tiene que ver con la experiencia de un pueblo vivo que comparte la vida y la esperanza.
Ese mismo espíritu, concluyó, es el que da origen a EncuentroSevilla, un lugar donde el corazón humano puede volver a despertarse ante la realidad, a través de la cultura, el diálogo y la experiencia compartida. Así, el diálogo sobre el lema no solo explicó el sentido de esta edición, sino que abrió el horizonte de lo que propone el evento: volver a mirar la realidad con un corazón despierto.